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FRIOS ESPIRITUALMENTE

Así como siembras una semilla y al tiempo crece la rama o el árbol, así es nuestra vida espiritual. Lo que nos mata no comienza de un momento a otro, esto inicia sin saberlo de manera progresiva.


Las señales comunes son:

-No escuchas el mensaje

-No llegas a tiempo en la alabanza

-Si llegas no participas de nada.

-Si alguien te invita a otro lugar distanciado de Dios, aceptas sin remordimiento.

-No tienes nada que te conecte con Dios durante el día.

-Te encuentras aburrida las amistades que solo hablan de la Biblia.

-Te avergüenzas predicar, aconsejar o hablarles a tus cercanos de Jesus.


Esto es solo por mencionar algunas cosas, pero todo comienza con algún detalle que parecía insignificante. Luchamos con lo de afuera, pero lo peor hay que trabajarlo desde dentro.

Cantares 2:15

“Atrapen a las zorras, a esas zorras pequeñas que arruinan nuestros viñedos, nuestros viñedos en flor.”



Si algo esta sucediendo en tu vida que a la primera impresión te hizo sentir que no estaba bien, a la segunda debe ser igual porque cuando permites que esa sensación que Dios puso en tu corazón sea silenciada por lo que no parece ser malo pero algo te dice que si lo es, te alejará de Dios sin sentir la diferencia.


No le llames pequeño a lo que tiene el poder.

Puede que no sepas las dimensiones en la que Dios quiere usarte y esas pequeñas zorrillas le están robando el potencial al instrumento poderoso que eres en las manos de Dios.

Ora y dile al Señor por medio del Espíritu Santo que te muestre cual fue la puerta que abriste para hoy no sentir lo que antes sentías y la autoridad para cerrarla. Quienes no sienten, es porque están muertos espiritualmente y tu perteneces a la vida.

Efesios 5:8

“Porque en otro tiempo erais tinieblas, mas ahora sois luz en el Señor; andad como hijos de luz.”


Este pasaje no habla de lo que quiero hacer, sino, de lo que decido hacer.


El conocimiento es libertad y esa libertad te da la oportunidad de escoger de la manera correcta.

Antes de elegir a tus amigos, elige a Dios.

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